Si quieres verte igual que siempre, usa otra crema pero si quieres una piel más joven de verdad, pide una cita.

No trabajo para quien quiere “un toquecito” o “un poquito de luminosidad”. Eso lo hace cualquiera. Yo trabajo con personas que quieren ver un cambio real en su piel, no una ilusión de media hora. Si vienes aquí, vienes a mejorar de verdad: más firmeza, más vida y menos excusas.

No te voy a vender magia ni cremas milagrosas. Te voy a vender lo que funciona: técnica, manos y experiencia. Llevo años tocando rostros y sé perfectamente qué hace que una piel rejuvenezca… y qué no sirve para nada. Aquí vienes a lo primero.

¿Qué puedes esperar de una sesión Shizendo?

En la primera sesión analizo tu rostro para ver qué necesita de verdad.
A partir de ahí, aplico las técnicas que te vayan a dar mejores resultados.
Sin cremas ni mascarillas ni potingues.
Sólo trabajo manual.
Sin dudas.
Solo lo que funciona contigo.

Un rostro más firme y más vivo.

Tu piel se activa, mejora la circulación y las facciones se redefinen.
Ese efecto de “cara levantada” que no sale de un frasco, sino de un buen trabajo manual.

Más equilibrio, menos tensión

Libero tensiones profundas que envejecen tu expresión.
Sales más relajado por dentro y más armónico por fuera.

Luz natural en la piel

Una luminosidad que viene de que tu rostro vuelve a funcionar como tiene que funcionar.
Fresco, vivo, auténtico.

Bienestar real

No vienes a ‘hacerte un tratamiento’.
Vienes a sentir un cambio: en tu piel, en tu expresión y en cómo te ves cuando te miras al espejo.

Resultados que se notan

No vendo magia.
Vendo un trabajo honesto, profundo y eficaz para que salgas mejor de lo que entraste.
Y eso se nota.

Si estás aquí es porque quieres un cambio. Bien. No vendo caprichos. Vendo resultados.

¿Sabías que la flacidez de tu rostro puede estar provocada porque no puedes mantener los labios cerrados? ¿Te sientes con poca movilidad? ¿No descansas bien por las noches? ¿Se te hinchan las piernas? ¿Te duelen los pies? ¿Sientes tensión en la mandíbula? ¿Tienes muchas ojeras?

No trabajo para entretenerte ni para que tengas “una experiencia bonita” que se olvida al salir por la puerta. Trabajo para mejorar tu rostro y tu cuerpo de forma visible. Cuando te tumbas en mi camilla, no pierdo el tiempo: aplico técnica, precisión y años de experiencia para que notes el cambio antes de levantarte. Aquí no encontrarás tratamientos de moda ni promesas infladas. Solo métodos que funcionan, creados y refinados después de más de una década tocando piel, músculo y tejido real. Sé exactamente qué hacer para devolver luz, firmeza y salud a tu rostro, y lo hago sin rodeos.

Si buscas un cambio suavecito, este no es tu sitio. Pero si quieres ver resultados, sentirlos, y que tu espejo empiece a devolverte una versión mejor de ti, entonces espero verte pronto.

Aquí todo es natural. Sin químicos, sin cremas, sin productos, sin pinchazos, sin rellenos, sin efectos secundarios… sólo con mis manos.edicated team of experts is always ready to go the extra mile to ensure the success and satisfaction of our clients.

No pidas cita si no quieres cambiar nada.
Aquí vienes a mejorar tu salud y tu estética facial, no a perder el tiempo.

Apretar, doler, desgastar… ¿Te suena? Tu mandíbula no necesita más resistencia: necesita alivio de verdad.

Vivir con bruxismo es despertarte cansada, irritada y con la cara hinchada como si hubieras pasado la noche peleando contigo misma. Lo entiendo. Por eso este tratamiento va al punto exacto donde empieza el problema: la tensión muscular. Suelto, desactivo y devuelvo calma al rostro. La diferencia se nota al instante.

Cuando la mandíbula lleva tiempo apretando, los músculos del rostro, cuello y cabeza se cargan como cables tensos. Con mi técnica libero esos puntos, bajo la inflamación y restablezco la función correcta. No es magia: es anatomía. Y funciona.

Valoraciones de nuestros clientes

La gente puede contarte mil historias sobre cremas y técnicas milagrosas, pero al final lo que importa es lo que ves en tu cara cuando te levantas de la camilla.

Te explico por qué tu piel se estropea… y juntos lo arreglamos. Sin cuentos, sin teorías bonitas: soluciones reales.

Mis técnicas manuales no son “una más” dentro de la estética natural. Son el tipo de trabajo que trata y previene los problemas que ves cada día en tu cara: hinchazón, flacidez, falta de luz… pero sin los efectos secundarios de los tratamientos clínicos o quirúrgicos. Aquí no hay riesgos: aquí mejoras tu piel, tu salud, tu descanso y hasta la forma en la que se mueve tu cuello.

La diferencia está en que no me quedo en la superficie. Voy al origen: al tejido profundo que, cuando se pega al hueso, te cambia la postura, te resta nutrición y te apaga la cara. Eso es lo que nadie te cuenta. Y por eso la mayoría de tratamientos duran un suspiro.

Cuando libero esos tejidos, la linfa vuelve a moverse, la inflamación baja y la piel recupera vida. La sangre vuelve a alimentar lo que estaba comprimido y sin oxígeno. Y es entonces cuando pasa lo que buscas: firmeza, luz y una cara que por fin respira.

Además, cuando el tejido se libera y vuelve a funcionar como debe, la grasa subcutánea recupera su forma natural: homogénea, redondeada, esa que teníamos de niños y que hacía que el rostro se viera sano y lleno. Por eso el cambio no es solo estético: es estructural. Se nota. Y se mantiene.

No estamos en Serrano y no cobramos cifras obscenas. Por eso aquí no vivimos de la pose: vivimos de hacer bien nuestro trabajo.

En el cuerpo nada va por libre. Todo está conectado, y cuando tocas lo correcto, cambia todo.

El equilibrio y la armonía facial no tienen nada que ver solo con cremas, piel o un par de músculos del rostro. Tu cara es el reflejo de todo tu cuerpo: una red de tensiones, posturas y emociones que se nota en cada gesto, en cada línea y en cada asimetría. Quien te diga lo contrario, miente o no sabe de lo que habla.
Tus pies —sí, tus pies— son la base de todo. Si están desequilibrados, toda la estructura se tuerce: rodillas, caderas, columna… y esa cadena de compensaciones termina llegando al cuello y la mandíbula. ¿Resultado? Caras tensas, asimetrías, flacidez y un “no sé qué” que no arregla ninguna crema.

Las caderas rígidas y una columna fuera de su curvatura natural también mandan órdenes directas al cráneo. Y cuando eso pasa, el flujo de líquidos que nutre los tejidos del rostro se altera. ¿Qué ves en el espejo? Hinchazón, pérdida de firmeza y un rostro que parece cansado incluso cuando no lo estás.

Una pelvis bloqueada o una espalda rígida no se quedan en la pelvis ni en la espalda: se notan en la cara. Cuando el cuerpo no se mueve bien, la oxigenación baja, el drenaje se frena y aparecen rostros cansados, hinchados y con esa falta de vida que ninguna crema arregla.

Lo mismo pasa con la mandíbula. Una mala oclusión o unos maseteros tensos no solo te cambian la expresión: te afectan a la respiración, al tono del rostro y a la forma en la que tu cara “se presenta” al mundo. Es una tensión que se ve, aunque no la sientas.

Por eso trabajar la estética de verdad significa trabajar el cuerpo entero: postura, movilidad, respiración y liberación miofascial. Cuando todo eso se ordena, el rostro cambia. No solo se embellece: se armoniza. Recupera luz, descanso y esa expresión auténtica y serena que solo aparece cuando el cuerpo está en paz.

Accede al calendario de cursos presenciales

Libera tu potencial de una vez. En las formaciones de Espacio Shizendo no vienes a “aprender un poquito”: vienes a convertirte en una facialista de verdad. Te enseño técnica real, la que se nota en las manos y en el rostro de tus clientas. Todo lo que necesitas para dejar de dudar, subir de nivel y hacer un trabajo que destaque. Si quieres ser buena, aquí tienes el camino. Si quieres ser una más, hay miles de cursos ahí fuera.

Formaciones para que dejes de ‘saber un poco’ y te conviertas en una profesional del masaje facial que vale más, cobra más y se nota más.

La estética está llena de cursos que prometen mucho y enseñan poco. Sales con un diploma bonito y la misma inseguridad en las manos. Aquí no. Aquí aprendes técnica real, de la que se nota en el rostro y en el espejo. Si quieres dedicarte a esto en serio —o dejar de hacer masajes que no cambian nada— vas a necesitar algo más que teoría. Vas a necesitar trabajar como se trabaja de verdad.

Masaje Facial Japonés Shizendo

Puedes ser de los pocos que dominan esta técnica de verdad en España. No exagero: la mayoría presume, pocos la trabajan bien. Y precisamente por eso es una de las formaciones más buscadas ahora mismo.

En este curso vas a aprender una técnica japonesa ancestral que mantiene el rostro joven sin agujas, mejora la salud de la piel y equilibra cuerpo y mente. Nada de teoría de relleno ni movimientos sin sentido: aquí vas a trabajar con maniobras profesionales, paso a paso, hasta que tus manos sepan exactamente qué hacer.

Esto no es otro “masajito”. Es una técnica exclusiva, muy demandada y capaz de ofrecer resultados visibles en minutos. Un tratamiento preventivo, profundo y con ese efecto glow up + lifting inmediato que las clientas buscan como locas y que muy pocas profesionales saben dar.

Si quieres diferenciarte de verdad, esto es lo que necesitas. Si no, siempre puedes seguir haciendo lo mismo que todas.

Shizendo Facial

En este curso vas a aprender una técnica avanzada de verdad, de esas que muy poca gente domina: trabajo profundo sobre los tejidos blandos del rostro para liberar tensiones acumuladas, activar la circulación y redefinir el óvalo desde el origen, no desde la superficie. Aquí no vienes a repetir movimientos bonitos: vienes a entender y transformar el tejido.

Aprenderás a trabajar cada capa del rostro con precisión, para conseguir resultados visibles, duraderos y naturales. Resultados que se notan en el espejo y que tus clientas van a recordar. Esto no es magia: es técnica bien aplicada y manos que saben lo que hacen.

Es un tratamiento preventivo, curativo y con efectos que se ven desde la primera sesión. Si quieres ofrecer algo que cambie un rostro de verdad, no un simple “antes y después” temporal, esta formación es para ti. Si no, sigue haciendo lo que hace todo el mundo.

Shizendo Corporal

El curso de masaje miofascial corporal te enseña a remodelar el cuerpo desde donde empieza todo: la fascia. Cuando liberas esa red profunda, el cuerpo cambia. Baja la tensión, mejora la firmeza y la silueta se redefine sin trucos ni máquinas. Aquí no vienes a hacer “masajes”: vienes a transformar estructura.

Es una formación práctica, intensa y profunda, pensada para profesionales que quieren resultados visibles en la piel, en el tono muscular y en la armonía corporal. Y sí: mejorar el cuerpo también mejora el rostro. La postura manda, y cuando la corriges, la estética facial despega.

Es un tratamiento preventivo, curativo y con efectos que se notan desde la primera sesión. Si quieres trabajar el cuerpo de verdad —no por encima— y ofrecer cambios que tus clientas vean y sientan, este curso es para ti. Si no, siempre puedes seguir en la superficie.

Quién soy cuando pongo mis manos sobre tu rostro.

Sanar con dos manos y un corazón. Eso es lo que hago. No porque suene bonito, sino porque llevo años tocando rostros y cuerpos hasta entender lo que la piel no dice, pero enseña. Trabajo con precisión, con intuición y con una obsesión: que la persona que se tumba en mi camilla salga mejor de lo que entró. No vendo magia. Vendo resultados. Y los consigo con algo muy simple: atención real y manos que saben dónde ir.

En Espacio Shizendo cada día es una oportunidad para devolverle equilibrio a la gente. No hablo de una “belleza ideal”, hablo de la que aparece cuando el cuerpo se ordena y la mente respira.
Para mí, el rostro no es solo estética: es el reflejo de cómo te mueves, cómo respiras y hasta de lo que cargas sin darte cuenta. Y eso se nota. Siempre.

Mi trabajo junta técnica, sensibilidad y presencia real. Nada de gestos vacíos. Aquí el cuidado se convierte en algo serio: en arte. En un espacio donde cada movimiento tiene sentido y cada sesión invita a bajar revoluciones, a escucharte y a recuperar esa versión auténtica que a veces se pierde entre tensiones.

Regala algo que se note. No otro detalle que se olvida.

También puedes llevarte tarjetas Regalo personalizadas, de esas que no se quedan en un cajón ni se olvidan al día siguiente. Es un regalo diferente, porque se nota, se vive y se recuerda. Si quieres sorprender de verdad, este es el detalle que funciona.

Consigue tu Tarjeta Regalo y queda mejor que nunca.

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